El temor a una guerra nuclear caló hondo en el mundo entero durante la Guerra Fría entre EE. UU. y la URSS. Este sentimiento fue muy explotado en el cine y la cultura popular, pero el miedo era realmente palpable; no se trataba solo de argumentos para películas postapocalípticas, sino que también se vio reflejado en libros e historietas como Watchmen y El regreso del Caballero Oscuro. Era, verdaderamente, un escenario de "fin del mundo" que estaba a punto de superar a la ficción.
En este contexto se estrenó The Day After (El día después), una producción de la cadena ABC —dirigida por Nicholas Meyer, responsable de las películas más populares de Star Trek— que funciona casi como un documental sobre lo que podría haber pasado durante la década de los 80 en una crisis atómica global, vista desde los ojos de gente común en Kansas.
¿Por qué Kansas y no otro estado o una gran ciudad como Nueva York? Porque este lugar campestre albergaba la mayor cantidad de silos con misiles atómicos para contraatacar a la Unión Soviética. Por lo tanto, sería el blanco principal de los misiles enemigos para anular cualquier respuesta.
A diferencia de otros relatos más "pochocleros", donde se intenta adoctrinar a los sobrevivientes con los valores políticamente correctos del momento, The Day After es lapidaria con las causas y efectos de los eventos. No hay personajes principales ni una estructura de aventura con un inicio y un final cerrados; simplemente vemos fragmentos de la vida de personas comunes en Kansas.
Estos personajes incluyen a un doctor, una familia de granjeros y un militar, entre otros que intentan llevar una vida normal ante el inminente conflicto bélico en la frontera de Alemania Oriental. Tras una escalada de tensión por la acumulación de tropas soviéticas para intimidar a la OTAN, la gente común termina siendo testigo del comienzo del fin a través de la radio y la TV. Retrata la incertidumbre e impotencia de ser espectadores de un conflicto que no solo terminaría con sus vidas, sino con el mundo tal como lo conocemos.
Es una película que se anima a contar este delicado tema desde un punto de vista humano, sin banderas flameando orgullosas ni situaciones moralistas. Es el retrato de una época; de chico la vi en la tele y, si bien no entendía muchas cosas, me impactó lo suficiente como para no olvidar jamás los pasajes de este triste relato.
Muy recomendable.








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