Cuando llegó el nuevo milenio, el cine ya había cambiado su estética, la cual ya se hacía sentir a fines de los 90 con la espectacularidad y forma de narrar de cineastas como Roland Emmerich, David Fincher y Michael Bay; pero todo terminó de explotar en 1999 con los hermanos Wachowski y The Matrix. Esta peli marcó una nueva dirección en la forma de contar historias: desde los efectos especiales al uso de indumentaria o artes marciales, The Matrix era la nueva moda y toda película que quisiera ser fresca y un blockbuster debía ir por ese lado.
En esos parámetros tenemos a Swordfish (Swordfish: Acceso autorizado le pusieron por acá), un thriller de acción que debería tener suspenso en ese tono de película de espías o infiltrados, ya que Hugh Jackman hace de un mega hacker re pulenta que es reclutado por Halle Berry y John Travolta, un capo que quiere hackear unos fondos millonarios con la promesa de darle una buena parte a Jackman para que este pueda (guita y abogado mediante) recuperar la custodia de su hija. Pero tenemos a Don Cheadle, del FBI, que amenaza a Jackman y lo usa para infiltrarlo en la organización de Travolta.
Obviamente, lo llamativo de la película no es el guion, sino la puesta en escena y cómo está contada: filtros verdosos con colores saturados, vestimenta y andar de personajes muy chetos y "cools" (ese pelito planchado y barbita en el mentón de Travolta), autos alucinantes, tiros y explosiones de la nada... Todo se unía a una música electrónica con momentos de videoclips que en su época eran revolucionarios y, aunque viéndola hoy puede chocar un poco, es todo un festín dosmilero muy disfrutable, con el inicio de una explosión filmada estilo Matrix que resultaba lo más llamativo de la película.
La peli es media jeropa; tiene momentos sexuales sacados de la nada —como el pete a Hugh Jackman mientras hackea y las tetas de Halle Berry (por las cuales dicen que le dieron un suculento bono extra)— y unos giros en el guion que no terminan de cerrar del todo. Pero lo lindo es que sus personajes casi todos tienen dobles intenciones y unos usan a otros; no son todos malos ni intrínsecamente buenos.
Swordfish es todo un emblema de su época. Revisarla hoy resulta muy divertido y recuerda cuando el cine apuntaba para ese lado "cool", con historias no tan llamativas como el estilo con el que se contaban.
Los dejo con el poster de la peli, ¡miren que lindo! parece tapa de CD de banda musical o tapa de la revista Rolling Stone, los buenos y los malos mezclados posando muy chetamente.

0 coment�rios: